El Vino Amarone su historia y su legado…

Escrito por Marco Giovanetti

La mayoría de los amantes del vino italiano que han probado un Amarone lo consideran como uno de los estilos de vino más clásicos de toda Italia. Es quizás el más distintivo y sabroso, único en un país con una tradición vinícola muy idiosincrásica.

Este prestigioso vino tinto nació en las colinas de Valpolicella en el área de Verona, cerca del gran y pintoresco lago de Garda. La región cuenta con una antigua tradición vinícola que data de la época romana. Por ejemplo, el nombre «Valpolicella» proviene del latín val polis, que significa valle de muchas bodegas.

¿Cómo describirías su sabor? . En su juventud, un amarone tiene un sabor agradable amargo y con aromas de pasas irresistibles. Esto se debe a los azúcares concentrados que se encuentran en las uvas gracias al proceso de appassimento (deshidratación). Otros aromas que este vino ofrece incluyen la raíz de regaliz, tabaco, chocolate y crema de higo. Esto significa que el Amarone es un vino que combina muy bien con platos de sabores fuertes, como por ejemplo, a base de aves de caza.

Mi abuelo solía decirme que puedes comenzar una buena comida con un Barolo y terminarla con un Amarone. Yo personalmente dejo la botella de Amarone para el surtido de quesos. Para una experiencia muy memorable se prueban juntos una copa de Amarone con un trozo de queso Parmigiano-Reggiano o Gorgonzola. Con Amarones más viejos, el vino brilla mejor solo o con un trozo de chocolate amargo.

Para hablar del Amarone, es imprescindible discutir primero sobre el Recioto, vino dulce de cuya producción se origina el Amarone, y que ha sido, durante muchísimos años, el ícono de la viticultura veronesa. El Recioto está elaborado en su mayoría con Corvina, que debido a su piel gruesa y su resistencia a algunas enfermedades, además de las condiciones climáticas de la región, le permite someterse al proceso de appassimento, que permite a la uva concentrar mejor sus cualidades.

Recioto toma su nombre de una palabra del dialecto local que significa “oreja”, que hace referencia a la forma específica del racimo de uvas, que ocasiona que algunas uvas están más expuestas al sol durante el ciclo vegetativo, concentrando así una mayor cantidad de acidez, lo que las hace ideales para el posterior proceso de secado o appassimento. A pesar de que existen instalaciones y métodos modernos para este proceso, el método tradicional -aún utilizado por algunos productores- consiste en dejar secar los racimos de las uvas en montes de paja sobre los techos de las viviendas o bodegas en la región; algunos incluso colgaban del techo los racimos en ganchos y cuerdas para asegurar su ventilación y completa deshidratación.

Durante este proceso, la uva concentra una inmensa cantidad de azúcares y sabores, sin perder su propiedad polifenólica -gracias al grosor de la piel de la Corvina-. El appassimento puede durar entre sesenta y hasta doscientos días, y una vez terminado comienza el proceso de fermentación. Debido a la gran concentración de azúcar , la fermentación es cortada antes de completarse, dejando así una cantidad importante de azúcar residual y manteniendo el nivel de alcohol moderado. El resultado es un vino dulce, de intensisimos tonos rubí que invitan a perderse en su aparente impenetrabilidad; llena la nariz de aromas a frutos secos y moras rojas aún frescas; mismas aromas que persisten mientras se cubre todo el paladar con su agradable sensación de calidez, paso aterciopelado y su idílico contraste entre dulzura y acidez.

El Amarone es un vino que nacio por accidente: en 1932 Adelino Lucchese, sumiller de la bodega cooperativa de la Valpolicella, probó una lote de Recioto olvidado en la bodega desde tiempo, y viendo que el vino se había vuelto amargo (amaro en italiano) – lo bautizó Amarone. Así que el Amarone es sustancialmente un Recioto que ha tenido una fermentación más larga y por resultado se ha vuelto un vino seco.

A pesar de su fama, Amarone es uno de los vinos más jóvenes de Italia. Las bodegas comenzaron a embotellar en 1945 y la denominación obtuvo el estatus de D.O.C. en 1968 y en el 2010 la prestigiosa D.O.C.G

Hay muchos Amarones que he probado pero siempre regreso a dos productores magníficos de la región: Bertani y Allegrini.

Bertani es uno de los principales productores de Amarone (el «rey» de los vinos de Veneto), y su primera cosecha de Amarone Bertani se realizó en 1958. Los vinos aristocráticos de este ilustre productor siempre han adornado las mesas de la realeza, Bertani incluso fue respaldado por la Casa Real italiana en 1923.

Dejando de lado la historia, Bertani es un productor de vino muy apasionante y con una visión de futuro que utiliza la tecnología más moderna y la innovación para hacer grandes vinos. Tienen varias líneas de productos, incluido el clásico Amarone (que ganó el galardón de 3 cristales de Gambero Rosso, la gama «Valpolicella Valpantena», que incluye su mejor vendedor Secco Bertani Valpolicella, vinos Soave (blancos delicados) y vinos del Lago de Garda.

Allegrini es una de las bodega más aclamadas en el Véneto, un productor de referencia incuestionable de Amarone, fue nombrada bodega del año 2016 de Italia por la prestigiosa Guia. Gambero Rosso. La propietaria Marilisa Allegrini es embajadora global de la región y es considerada internacionalmente como la «voz de Amarone». El legado de Allegrini tiene sus raíces en seis generaciones de experiencia vitivinícola, vínculos estrechos con la tierra y una cultura de alta calidad en el cultivo de la vid y la vinificación en Valpolicella.Hoy en día, los vinos de Allegrini son famosos en todo el mundo como un faro perdurable de la maestría enológica italiana.

Vinos míticos de Bertani y Allegrini

  • 1967 Bertani Amarone della Valpolicella Classico: Un cruce entre un viejo Maury y un Palo Cortado. Una nariz increíble que muestra una profundidad infinita de aromas. Mentol, tabaco de pipa con muchos matices de fruta negra. Estructurado y elegante con una especial elegancia veneciana. Recio y muy largo en el paladar.

 

  • Allegrini Amarone della Valpolicella DOC Classico 2005: Fruta roja con un olor intrigante de almizcle con matices de especias como azafrán y cacao. También agradables aromas de Frutas rojas secas. En boca es rico y aterciopelado, con taninos muy finos y un largo postgusto en boca.

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