El apellido Medici ha trascendido en la historia llegando a ser conocido por un amplio número de aportes que esta familia hizo a diferentes ámbitos, uno de ellos fue la gastronomía.

Los Medici eran una familia de comerciantes y banqueros de Florencia, representantes de la burguesía ascendente en las ciudades del norte de Italia, quien más aportes hizo a las artes culinarias dentro de esta familia fue Catalina de Medici quien llego a ser reina de Francia con su matrimonio con Enrique II en el año de 1533, abriéndole las puertas a la vida de la nobleza y con ello a la más fina gastronomía francesa de los palacios.

Catalina era apasionada de las artes por lo que fue mecenas en música, pintura y en el desarrollo de cocineros y pasteleros que preparaban para ella banquetes espectaculares que ostentaban el lujo y el poder que quería reflejar de Francia hacia otros países, siendo ella misma la que estaba al cuidado del más mínimo detalle.

Catalina revolucionó la gastronomía francesa introduciendo utensilios de cocina exóticos, además del refinamiento de un gran número de postres, pues ella era fanática de ellos, algunas de sus aportaciones fueron las siguientes:

El uso del tenedor: Catalina lo impuso con el objetivo de alimentarse de una forma más refinada en la que no tuvieran que ensuciar sus manos, esto con el tiempo se volvió una moda en Francia que ha trascendido hasta hoy en día.

Introducción de ingredientes: Al venir ella de Italia trajo algunos ingredientes consigo logrando nuevos sabores en los platillos ya tradicionales, algunos ingredientes fueron alcachofas, guisantes, brócoli, lechuga, melón, perejil, espinaca y albahaca entre otros.

La introducción del helado: Haciendo que llevaran bloques de hielo al palacio para su elaboración pues en ese entonces no había sistemas de refrigeración, pidiendo a sus cocineros prepararlo con jarabes de fruta al momento, este postre exótico fue de gran admiración entre sus invitados

Grandes mesas de postres:  Con una infinidad de golosinas y dulcería entre los cuales sus favoritos eran los panecillos elaborados con pasta hojaldre, choux rellenos de crema pastelera, macarrones, flanes y frutas confitadas.

A pesar de no ser un personaje popular en Francia debido a sus acciones y opiniones políticas Catalina marcó la historia por sus aportaciones culinarias y gustos exigentes.

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