En México existe una gama realmente diversa de dulces mexicanos que ha evolucionado de una región a otra, siendo elaborados muchos de ellos de forma completamente artesanal convirtiéndose no solo en un agradable postre sino en una total muestra de cultura e historia mexicana.

Una riqueza culinaria que surgió al fusionar los ingredientes de nuestra tierra como lo son el cacahuate, el cacao, las pepitas; con elementos introducidos al país por los europeos, como leche, azucar, por mencionar algunos.
En el México antiguo el primer consumo de “dulces” giraba en torno a las hormigas mieleras cuyo interior dulce las hacia altamente valoradas, llegando a ser consideradas sagradas por las antiguas culturas mesoamericanas.
En 1528 hubo una fuerte introducción de los dulces españoles a la gastronomía prehispánica, ya que al rendirse Cuauhtémoc, el ultimo Tlatoani, los conquistadores celebraron con banquetes en los que no podían faltar estos postres. Entre ellos se encontraban conservas de frutas, alfeñiques y mazapanes, todos estos postres españoles de influencia árabe.

 

Otro importante exponente en la historia de los dulces mexicanos fueron los conventos, estos contaban con los recursos de los productos importados por los españoles los cuales fueron mezclando con productos locales para poco a poco desarrollar una historia del dulce en México; Querétaro, Puebla, Morelia, Toluca por mencionar algunos, alcanzaron una gran fama por sus productos que los han vuelto hasta hoy en día sitios turísticos que los amantes de la gastronomía no pueden ignorar.

La tradición confitera mexicana siguió expandiéndose durante el siglo XlX, en este siglo aparecieron las primeras industrias mecanizadas tanto de dulces como de chocolates creando nuevos productos que eran elaborados de formas más rápidas y eficaces; por otro lado los dulces de convento permanecieron con un proceso totalmente artesanal el cual sigue conservándose hasta hoy en día.
De 1900 a la actualidad se han consolidado marcas que podemos encontrar en casi cualquier alacena, ese es el caso de la cajeta de la Hacienda Coronado que en 1927 comenzó a fabricarse en San Luis Potosi; en 1939 surgió la Dulcería Italiana Laposse muy famosa por sus pasitas con chocolate. Ibarra inició en forma artesanal su negocio de chocolates en 1924, en Jalisco.

En la ciudad de México apareció Larín en 1939. En 1945 inició en Guadalajara la elaboración casera de Dulces de la Rosa donde hacía mazapanes de cacahuate. En 1950 inició un pequeño negocio en Guadalajara que creció hasta convertirse en lo que hoy es Dulces Vero el cual es conformado por veinte empresas de dulces en total.
Estos productos industrializados son ricos y fáciles de encontrar en los supermercados, pero la variedad artesanal de dulces en México sigue arrasando y sorprendiéndonos cada vez más, algunos de los más tradicionales son los siguientes:

Alegrías
Puede que sean el dulce más representativo de México, elaboradas con las semillas de amaranto originarias de nuestro país. La receta para su preparación se ha conservado desde los tiempos coloniales la cual no ha sufrido modificaciones importantes, mezclando miel, amaranto y algunas pasas o nueces para formar barras deliciosas. Su origen proviene de la época prehispánica cuando en ceremonias los mexicas realizaban figuras de amaranto y miel para ofrecerlas a los dioses.

Palanquetas de cacahuate
Un dulce muy famoso en México, preparado con cacahuates en trozos y piloncillo, simple y muy nutritivo; otra derivación de este dulce son las pepitorias, preparadas con un caramelo que logra formar tablillas de semilla de calabaza.

Ate de membrillo
Uno de los dulces mexicanos que surgió durante la colonia, su creación se atribuye a los frailes franciscanos que tuvieron la idea de elaborar una pasta de fruta y azucar la cual se sometía a una alta temperatura a la par de un tiempo de cocción prolongado, logrando un bloque estable gracias a la pectina en la fruta de consistencia gelatinosa.

Dulce de calabaza
Este delicioso postre se prepara con calabaza de castilla, agua, azúcar, miel, piloncillo y canela. Es suave y agradable al paladar para finalizar cualquier comida, ideal en los meses otoñales.

Cocadas
La cocada es un dulce típico de las zonas de playa, el coco que la compone adquiere un sabor particular al ser horneado y una vista muy agradable al ser pintado de color amarillo. Se prepara con coco rallado, azúcar y yemas de huevo, los cuales se mezclan y son horneados para adquirir una crujiente textura.

Fruta deshidratada
Su sabor característico se debe al caramelo que surge de la cocción de cualquier fruta de temporada con azúcar, formando una capa cristalina y agradable de ver sobre ellos.

Alfeñiques
El término Alfeñique es de origen árabe y se refiere a una pasta de azúcar cocida que combinada con la almendra y el cacahuate crea un delicioso dulce. Es utilizado principalmente durante la celebración de día de muertos.

Camote
Representantes de los dulces típicos poblanos, tienen su origen en los conventos.
Tienen una diversidad de colores muy agradables a la vista entre los que se encuentran: café claro, blanco, rojizo y morado. La pulpa puede ser de color crema, amarilla, anaranjada o morada.
El dulce de camote se prepara con azúcar, esencia de limón o de naranja y un poco de agua logrando una pasta o puré.
Puede encontrarse en diferentes presentaciones, en vaso, deshidratados envueltos en papel encerado o en los particulares carritos donde son horneados en madera, los cuales tienen un silbido particular que anuncia su llegada.

Macarrones tradicionales
Los macarrones están elaborados con leche y azucar, de textura suave, forma alargada y color café claro.

Muéganos
En vista se distinguen como varios trozos de masa de harina pegados con caramelo. Incluso en contexto social se utiliza como expresión cuando se quiere dar a notar que “las personas están muy juntas”, son originarios de Huamantla, Tlaxcala.

Tortitas de Santa Clara
Uno de los dulces más reconocidos de Puebla, creados en el Convento de Santa Clara por las religiosas durante la Colonia. La historia cuenta que una de las monjas buscaba nuevas recetas con el dulce de pepita y se le ocurrió combinarlo con una galleta y fue así como nació tan delicioso manjar.

Gallo
Dulce de pepita de calabaza en forma de un gallito finamente decorado, tiene sus orígenes en el siglo XVI y surgió de las cocinas conventuales de la ciudad de México. El dulce, heredero del mazapán almendrado español, se comenzó a elaborar con las semillas de calabaza por el costo tan alto que suponía importar las almendras desde España.

Ollitas de tamarindo
La presentación de este dulce varia con respecto al estado de la república en el cual se encuentre: en una pequeña cazuela, sobre una cuchara o envuelta como un tamalito. Elaborado con pulpa natural de tamarindo existe su versión dulce con azucar y la versión salada acompañada chile en polvo y limón.
Para México es tanta la importancia de esta dulce tradición que ha sabido mantenerse a lo largo del tiempo y la evolución de los pueblos en ciudades. En las ferias aún se pueden encontrar sin dificultad los largos puestos repletos de estas delicias mexicanas, no omitas probar ninguno cuando tengas la oportunidad ya que cada uno cuenta una historia oculta, rodeada de sabores inigualables.