También conocida como alimentación consciente tiene la misión de hacernos más presentes al momento de comer.

Este movimiento se puede aplicar a la salud alimentaria, al sector gastronómico y al ámbito de las catas.

 

Para explicar mejor que es lo que quiere transmitir este movimiento vamos a poner un ejemplo, digamos que cuando damos el primer bocado a un platillo que nunca habíamos degustado lo primero que hacemos es observar su presentación, si es atractiva, los olores que podemos percibir de el, si se nos antoja o no por las expectativas que tenemos y al dar el primer bocado sentimos una explosión de sabores diferentes que pueden ser, dulces, salados, picantes entre otros; incluso podemos juzgar si le falta sabor o en dado caso que en realidad no nos guste del todo.

En cambio muchas veces al comer en el trabajo o incluso en casa estamos concentrados en muchas otras cosas que no tienen nada que ver con el platillo que estamos comiendo en ese momento, distraídos en los pendientes del día, pensando que haremos después esa tarde, en fin nuestra mente empieza a distraernos con todo tipo preocupaciones.

 

A veces sin darnos cuenta perdemos nuestra atención realizando acciones casi mecánicas como ver el whatsapp mientras comemos, acceder a las redes sociales desde el móvil en la mesa, ver la TV, incluso hablar con otras personas.

Todo esto provoca que perdamos la atención sobre la comida.
Su sabor, las texturas, los aromas, incluso los colores, muchas veces comemos cualquier cosa solo por apaciguar el hambre, por rutina o incluso por aburrimiento.

 

El mindfoodness propone relacionarnos con la comida de una manera más consciente, disfrutando de cada bocado en tiempo presente.

También nos vuelve más conscientes de nuestra relación con la comida pues la forma que tenemos de alimentarnos está íntimamente relacionada con nuestra personalidad, con nuestras experiencias infantiles relacionadas con la alimentación, con nuestras carencias emocionales, con nuestra manera de gestionar el estrés;  muchas veces usamos la comida para ocultar emociones que no nos agradan.

 

Para conocernos más en este ámbito se pasa por tres etapas realizando cuestionamientos de forma personal, los cuales son:

  • Saber por qué comes lo que comes
  • Identificar y modificar como lo comes
  • Elegir qué es lo que quiero comer, sin restricciones y ataduras.

 

Logrando hacer una buena reflexión sobre estos puntos se logra una relación más saludable hacia la comida.

Este es un movimiento interesante que puede hacer a los gastrónomos reflexionar más profundamente sobre las experiencias que perciben a cada momento.