La pasta es uno de los alimentos de origen más remoto de los que se tiene conocimiento. Su raíz es tan antigua como el de la agricultura ya que al fin y al cabo, es simplemente, agua mezclada con un cereal molido.

Cuando el hombre aprendió a cultivar cereales, molerlos para transformarlos en harina, mezclarla con agua y secarla al sol, para mejorar su conservación, nació el pan y también la pasta.

Probablemente fue desarrollada en diferentes partes del mundo de forma paralela. Existen teorías que establecen su origen en China, India, en el mundo árabe y en el mediterráneo, en diferentes momentos históricos. Las referencias más antiguas sobre la pasta proceden del año 4000 a.c. en China pero tanto los árabes como los antiguos griegos también desarrollaron productos similares.

Al paso del tiempo la  pasta fue cambiando de nombre. En la edad media se usaba el término genérico de maccheroni para referirse a esta. En el siglo XV a la pasta se le denominaba lasagna y los artesanos que la elaboraban eran los lasagnare. Posteriormente, en el siglo XIX la llaman vermicelli. Actualmente a los artesanos, generalmente mujeres, que elaboran pasta fresca se las llama »pastaia»

Al principio la pasta se comía con las manos, sin ningún aliño y sin queso. Cuando se generalizaron las salsas de tomate y aceite, que luego las amas de casa completaban con diversos productos locales como la mozzarella, el parmesano o el prosciutto el tenedor se convirtió en un utensilio de uso diario y como todos los tenedores de la época tenían solo dos dientes, se les añade un tercero para poder enrollar mejor los spaghetti.

En 1740, en la ciudad de Venecia, Paolo Adami, recibió la licencia para abrir la primera fábrica de pasta. Cien años después, en Amalfi, empezaron a usar molinos de agua y moledoras de piedra, donde la sémola era separada del salvado. Las máquinas trajeron consigo el desarrollo del mercado, competencias y exportación a través del océano.

Más tarde, países importadores comenzaron a producir máquinas para fabricar sus propias pastas, y éstas lograron conquistar el mundo. A partir de ahí, la gente comienza a referirse a este fenómeno como “La Industria de la Pasta”.

Hoy en día Italia produce el 74% de la pasta fabricada en Europa, siendo el mayor productor del mundo.

 
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