De Guatemala a la Condesa: Botran convierte la coctelería en una experiencia para entender lo que hay detrás de cada copa

De Guatemala a la Condesa: Botran convierte la coctelería en una experiencia para entender lo que hay detrás de cada copa

¿Qué pasaría si antes de beber un cóctel pudiéramos entender todo lo que ocurrió para que Botran llegara hasta nuestra mesa? Una botella puede parecer el final de una historia. En realidad, suele ser apenas el comienzo.

Detrás de una copa hay una materia prima, un territorio, años de conocimiento, barricas, personas y decisiones que terminan concentrándose en unos cuantos mililitros. En una experiencia organizada por Botran en Castizo Condesa, esa historia dejó de estar detrás de la barra y llegó directamente a las manos de los invitados.

La tarde comenzó con una presentación del equipo y del restaurante, pero rápidamente cambió de dinámica. Frente a cada uno de nosotros había una botella de Ron Botran, los ingredientes necesarios, un shaker y todo lo indispensable para preparar nuestro propio cóctel. No íbamos a observar al bartender hacerlo. Íbamos a hacerlo nosotros.


El encuentro de dos culturas en la mesa

Castizo, ubicado en la colonia Condesa, es un restaurante de cocina española y mediterránea donde el producto y la técnica tienen un papel importante dentro de la experiencia. Y para este encuentro, el restaurante se convirtió en un punto de encuentro entre dos culturas que, aunque geográficamente distintas, comparten una relación profunda con la mesa, el producto y la celebración.

Por un lado, Guatemala y una tradición ronera que se remonta a 1940, cuando los hermanos Botran llegaron al país y comenzaron la historia de la casa que hoy conocemos como Botran. Por otro, una cocina española representada por Castizo, con productos como jamón ibérico, manchego, pan con tomate y croquetas.

Castizo cdmx

La barra en tus manos: De espectadores a mixólogos

Pero antes de comer había que aprender a beber. El bar manager fue quien tomó el mando de la experiencia.

Mojito botran castizo

Después llegó el segundo cóctel: un Spritz Botran.

  • 10 hojas de hierbabuena
  • 1 onza de jugo de limón
  • 1 onza de jarabe
  • 2 onzas de ron Botran 5
  • Agua mineral para completar la bebida.

Puede parecer una receta sencilla, pero hacerlo personalmente cambia la perspectiva. La cantidad de cada ingrediente, la manera de trabajar la hierbabuena, el movimiento del shaker y la integración de los componentes dejan de ser detalles invisibles.

Cada participante tenía que ejecutar su propia bebida y, mientras avanzábamos, el bar manager iba explicando qué estábamos haciendo y por qué. El shaker comenzó a moverse en la mesa. Y ahí estuvo una de las partes más divertidas de la experiencia: por un momento, los invitados dejamos de ser espectadores y nos convertimos en parte de la barra.

Después llegó el segundo cóctel: un Spritz Botran.

  • 6 hojas de hierbabuena
  • 1 onza de jugo de limón
  • 1 onza de jarabe
  • 2 onzas de Botran 5
  • Rellenar con cava.
Botran Spritz castizo

Dos preparaciones sencillas, pero suficientemente distintas para mostrar la versatilidad del ron. En el mojito, la hierbabuena, el cítrico y el agua mineral construían una bebida fresca y directa. En el spritz, las burbujas del cava cambiaban completamente la estructura y hacían que el ron encontrara una expresión más ligera.


El viaje del ron Botran: Altitud, tiempo y madera

Y mientras preparábamos nuestros propios tragos, comenzaba a hacerse evidente que el verdadero protagonista no era solamente la receta. Era lo que había detrás del ingrediente principal.

Ron Botran es un destilado guatemalteco elaborado a partir de miel virgen de caña de azúcar. Su proceso de añejamiento se realiza en las tierras altas de Quetzaltenango, donde las condiciones de altura y temperatura forman parte de la identidad de sus rones. Casa Botran se encuentra a unos 2,300 metros sobre el nivel del mar y sus bodegas mantienen una temperatura promedio cercana a los 14 °C.

Pero quizá uno de los elementos que más habla del trabajo detrás de la botella son sus barricas. Botran utiliza diferentes tipos de barricas dependiendo de la expresión y del perfil que busca construir. Entre ellas se encuentran barricas que anteriormente contuvieron bourbon, jerez y oporto. El contacto con esas maderas y líquidos anteriores contribuye a desarrollar notas y características distintas durante el añejamiento.

Es fácil decir que un ron está “añejado en barrica”. Es mucho más interesante pensar en todo lo que esa frase realmente significa:

  • Madera seleccionada.
  • Barricas preparadas.
  • Tiempo, temperatura y altitud.
  • Mezclas y personas que conocen el comportamiento del líquido, esperando el momento adecuado para intervenir.

El tiempo también es un ingrediente. Y ese ingrediente no puede acelerarse. La historia de Botran habla precisamente de esa relación entre territorio, oficio y paciencia.

Gastronomía y coctelería: El maridaje perfecto en Castizo

Después de conocer un poco más de ese proceso, la experiencia regresó a la mesa. Y ahí apareció Castizo.

El menú comenzó con jamón ibérico de bellota, seguido de queso manchego curado reserva de seis meses y pan con tomate. Productos que no necesitan demasiados adornos porque su valor está precisamente en lo que sucede antes de llegar al plato: selección, maduración, curación y trabajo. Después llegaron las croquetas Castizo de jamón serrano. Crujientes por fuera, cremosas en el interior y con el sabor profundo del jamón. Finalmente, unas flores de calabaza en tempura rellenas de queso trufado, donde la ligereza de la tempura contrastaba con la intensidad aromática del queso.

La comida ayudó a llevar la experiencia hacia otro lugar. El ron ya no estaba solamente dentro de un cóctel. Ahora había que entender cómo convivía con grasa, sal, acidez, cremosidad, crujientes y aromas. Y esa es quizá una de las cosas más interesantes de la coctelería cuando se encuentra con la gastronomía: la copa deja de ser acompañamiento y comienza a formar parte del plato.

Más que una botella: Una historia que apenas empieza

También cambió nuestra relación con el propio restaurante. El equipo de Castizo estuvo presente durante toda la experiencia. El chef se acercó a recibirnos, presentarse y agradecer nuestra presencia, mientras que el bar manager nos acompañó en cada preparación. No hubo una barrera entre quien prepara y quien consume. La barra llegó a la mesa.

La experiencia convirtió información en algo tangible. Una cosa es que alguien te explique que un ron tiene historia, y otra muy distinta es que te cuente sobre su origen mientras tienes la botella en la mano, preparas un cóctel con ella y después te sientas a comer. Ahí la historia deja de ser discurso y se convierte en experiencia.

Al final, lo que quedó fue una tarde donde Guatemala y España se encontraron en una mesa de la Condesa. Pero detrás de todo había algo más importante: Las manos. Las manos que trabajan la caña. Las que preparan y cuidan las barricas. Las que cocinan. Y, finalmente, las nuestras, sosteniendo un shaker para intentar reproducir todo ese conocimiento en una copa.

Porque una botella de ron puede ocupar apenas unos centímetros sobre una barra, pero detrás de ella caben Guatemala, décadas de conocimiento, madera, tiempo y muchas manos. Y cuando finalmente llega a la copa, la historia no termina.

Apenas empieza.

¿Te animas a vivir la experiencia?

La próxima vez que tengas una copa en la mano, tómate un segundo para pensar en la historia que hay detrás. Cuéntanos en los comentarios: si tuvieras los ingredientes y el shaker en tu mesa ahora mismo, ¿qué prepararías primero, un fresco Mojito o un vibrante Spritz?

Si estás por la Ciudad de México, no dejes de visitar Castizo en la Condesa para disfrutar de su excelente propuesta gastronómica, y busca las expresiones de Casa Botran para empezar a crear tus propias historias detrás de la barra.

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