Un elemento usualmente utilizado para la decoración de platillos que aporta múltiples beneficios al momento de utilizarlo en nuestros alimentos más allá de la estética.

 

Los brotes son el resultado de las primeras etapas del crecimiento de las plantas, a veces suelen confundirse con germinados pero la diferencia entre ambos es la siguiente:

 

Los germinados son el primer estado de vida de la semilla, cuando tiene raíz y tallo.

 

Cuando empieza a crecer y aparecen sus primeras hojas, se convierte en brote.

En cualquiera de las dos etapas son altamente nutritivos, ya que es el estado de la planta con mayor concentración de nutrientes, los cuales le ayudan a desarrollarse de una forma adecuada.

Los brotes nos pueden ofrecer el sabor concentrado de algún vegetal.

Por ejemplo, podemos probar un brote de cebolla, albahaca o melón y en ellos por pequeños que sean experimentaremos una explosión de sabor concentrada.

Las plantas que mas se suelen germinar por su relativa facilidad son las leguminosas y los cereales; destacándose la soya, los garbanzos, el maíz, el girasol, la alfalfa, el trigo y el centeno.

La manipulación y conservación de los brotes ha de hacerse con la precaución de no exponerlos a altas temperaturas, además de evitar consumir aquellos brotes que tengan olor a humedad o presenten un color oscuro.

 

Se deben desechar los brotes cuya fecha de caducidad haya llegado a su límite; refrigerarlos al momento de recibirlos, procurar adquirir siempre brotes que se hayan almacenado en refrigeradores y manipularlos siempre con las manos limpias en condiciones higiénicas.

Otras medidas para evitar que los brotes o las semillas se contaminen es lavar con agua las semillas antes de que germinen, aunque siempre controlando el nivel de humedad y el calor que puedan afectarlas durante el proceso de germinación. Es por ello necesario un control y mucha limpieza tanto durante la germinación como en el proceso de almacenamiento.

Es recomendable no cocinar con ellos pues pueden aportar un sabor amargo a los platillos por lo que si queremos recibir todos sus beneficios deben utilizarse crudos.

 

Para lograr cultivar nuestros propios brotes el procedimiento es el siguiente :

1.- Hacer una selección de las mejores semillas para el consumo en crudo, siendo las mejores aquellas que estén en las mejores condiciones higiénicas y de conservación.

2.-Tras la selección es preciso ponerlas en agua, pero siempre en una cantidad solo tres veces superior al volumen de las semillas.

3.-Las semillas han de estar en remojo unas 12 horas, pero siempre en un lugar oscuro y tras ese plazo de tiempo se debe de quitar el agua, lavarlas e ir cambiando el agua dos o tres veces al día hasta que broten.

4.- Para ese entonces aquellas semillas que no germinen durante ese proceso han de tirarse.

¡Experimenta con estos elementos para darle un giro a tus platillos!

Otros Artículos: