Hablemos de quelites

Hablemos de quelites

Plantas de uso tradicional desde la época prehispánica que por desconocimiento son poco valoradas y utilizadas hoy en día.

Muchas de las cuales permanecen escondidas en nuestros patios sin que nosotros tengamos conocimiento alguno de que ahí guardamos una importante tradición mexicana, una que los restaurantes han estado tratando de rescatar para revivir en las tendencias actuales nuestra cultura culinaria.

¿Pero que son los quelites?
La palabra quelite viene del náhuatl “quilitl” que significa verdura o planta tierna comestible, el cual se aplica a todas las flores, hojas, bulbos y brotes de árboles aptos para nuestro consumo.
En México se consumen alrededor de 500 especies de quelites los cuales han sido muchas veces seleccionados e incorporados a las tradiciones locales de distintos pueblos y regiones ya que como sabemos la gastronomia mexicana es verdaderamente extensa.
Entre los quelites más comunes se encuentran el pápalo, la verdolaga, el quintonil, el romerito, el quelite cenizo, el huauzontle, los alaches, el epazote, la chaya, la hoja santa y los chepiles; la mayoría podemos encontrarlos en la milpa creciendo de forma natural en asociación con otras plantas.

 

Los quelites no representan una competencia a los cultivos principales en su estado comestible, dado que se consumen al inicio del ciclo agrícola.

Se pueden consumir de maneras diversas, algunas hojas y tallos se comen crudos, algunos se cuecen o fríen ligeramente, se utilizan como condimento proporcionando diferentes sabores y aromas, otras veces se combinan con diferentes guisados constituyendo en algunos de ellos el componente principal.
Y no solo eso, sino que son bajos en calorías, pero altamente nutritivos por lo que además de todos los beneficios sensoriales que aportan a los platillos son buenos para la salud aportando minerales, vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos como omega-3 y omega-6.

Hay que recordar que al consumir la amplia diversidad de quelites que nos ofrece nuestro país conservamos su agrobiodiversidad además de diversificar nuestra dieta con distintos aromas, texturas, sabores y nutrientes, es así que los quelites no deben asociarse con pobreza, sino con su gran riqueza alimenticia que debemos volver a valorar y respetar.

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