Cocina revolucionaria (México 1910)

Cocina revolucionaria (México 1910)

La cocina revolucionaria se refiere a aquello que era consumido con regularidad en el año de 1910 cuando ocurrió “La Revolución Mexicana”, periodo que dio lugar a múltiples cambios, tanto en entornos políticos, sociales, económicos, como en lo relativo a lo gastronómico.

La influencia de la cocina francesa comenzó a llegar a nuestro país a través de las clases altas, dando origen a múltiples adaptaciones y mezclas de platillos que hasta ahora seguimos consumiendo con gozo.

Por otra parte, las clases bajas: obreros, trabajadores e indígenas mantenían su gastronomía en las bases del maíz, frijol, chile los cuales abrieron paso a los tan conocidos “antojitos”.

cocina revolucionaria

Incluso estos ingredientes básicos aumentaron de precio al llegar la revolución, debido a sus escasez y al abandono de los campos, por lo que la población mexicana sufrió una época de severa escases.

Aun así en esta cocina podíamos encontrar elementos como: el café de olla, el pulque y el tequila, que fue una de las bebidas que repuntó en la Revolución, pues ayudaba a los soldados a darse valor y mitigar el cansancio.

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Las clases trabajadoras consumían guisados con alguna proteína que tuvieran a su alcance como lo eran cerdos y pollos, acompañados de chiles, así como legumbres como el frijol, habas y lentejas.

Por otro lado los hacendados bebían pulque que producían directamente de sus propios tinacales además de acompañar sus platillos clásicos con aguamiel recién extraído, aunque en su cocina influenciada por Francia en algunas ocasiones bebían vino o cerveza lo cierto es que preferían este producto mexicano extraído del agave.

Personajes representativos:

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Emiliano Zapata uno de los personajes más importantes de la revolución tenía una dieta que consistía en atoles de ciruela, elote, piloncillo y canela, así como el mole de olla con bolitas de masa, frijoles de olla, tortillas hechas a mano y salsa de tomate con jumiles; todo esto preparado por su esposa.

Francisco Villa por otro lado siempre en movimiento, cargaba carne seca y las adelitas la preparaban con salsa de cuatro chiles o asado de puerco. También se dice que las enchiladas le encantaban y no bebía alcohol. No tenía gusto por la cerveza ni el pulque, en cambio una de sus bebidas favoritas eran las malteadas de fresa.

Adelitas, fieles y heroicas mujeres que acompañaban a la tropa en todo momento llevaban con ellas una colección de especias y utensilios básicos para la labor culinaria; ollas, comales y hasta metates eran parte de la carga, cuyo hogar era un día un campamento militar, otro la cueva en alguna montaña y después algún rincón en un pueblo. De sus cocinas improvisadas en cualquier territorio tomado por sus tropas, salían los platillos que habrían de mantener a los solados de pie para la lucha.

La revolución mexicana fue un periodo complicado para la población mexicana mas así como evolucionaron los diferentes ámbitos del país, su gastronomía evoluciono con él gracias a aquellos personajes importantes que dejaron su marca tanto en la historia de nuestro país como en la historia culinaria.

Visita también:Revista Gastronómica de México.

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