*Redacción por el Mtro. Ricardo Collins García, Coordinador de Vinculación del CEVIT (Centro de estudios vitivinícolas de baja california)

Las Fiestas de la Vendimia han ocupado un papel central en la construcción de la cultura enológica bajacaliforniana, conocer sus orígenes nos ayuda a comprender de una mejor manera sus impactos, no solo en términos económicos, sino en el desarrollo de una identidad regional que está fuertemente asociada a la industria vitivinícola.

En este sentido, queremos retomar los orígenes de estas fiestas asociadas a la cosecha de la vid. Conocemos que, en las antiguas civilizaciones, como la egipcia, griega y romana; la cosecha de diferentes productos fue motivo de celebración, debido a que significaba la obtención de la materia prima para subsistir y en este caso la vid no se queda atrás.

La vendimia hace alusión a la recolección de las uvas para elaborar vino, una acción importante, que significa el inicio para la producción de un nuevo vino. Este evento se convirtió en una fecha importante, celebrada desde la antigua Europa y que posteriormente se extendió al “Nuevo Mundo”, donde importantes regiones vinícolas continúan con las celebraciones de vendimia incorporando elementos que son propios de su cultura y región.

En Ensenada

Para hablar del nacimiento de las fiestas de vendimia en Ensenada, tenemos que remontarnos a un escenario más contemporáneo, a la década de los 60’s, donde encontramos los primeros eventos oficiales asociados con lo que hoy son los festejos de la vendimia en Baja California. Tal es el caso de la Primera Gran Feria de la Cosecha de la uva, celebrada en Valle de Guadalupe, un 14 de septiembre de 1963, siendo uno de los principales antecedentes de esta celebración. Posteriormente aparece la figura de la vinícola Casa Pedro Domecq, quienes a inicios de los 70, en Valle de Guadalupe, celebraban su fiesta de vendimia de manera privada (al igual que otras vinícolas de la región que compartían la celebración con empleados e invitados), contando con espectáculos musicales, culturales, grandes banquetes y el tradicional pisado de uva.

Es en la década de los 80 cuando las celebraciones de vendimia toman un carácter más abierto, incorporando algunas actividades en el Puerto de Ensenada organizadas por empresas y asociaciones que percibían un potencial cultural importante en este tipo de celebraciones, compartiendo los festejos de vendimia con la ciudadanía. Fue así como en el año de 1983 el Club de Leones de Ensenada, asociación con fines asistencialistas, realizó el primer evento denominado Fiesta y Feria de la Vendimia, con la participación de no más de cuatro bodegas (entre ellas Cavas Valmar, Pedro Domecq y Bodegas de Santo Tomás).

La celebración

Las primeras celebraciones organizadas a finales de agosto consistían en una cena de gala en salones del Centro Social, Cívico y Cultural Riviera de Ensenada, donde se elegía a la reina de las fiestas de vendimia, para continuar al día siguiente con un desfile de carrozas adornadas con flores y motivos vinícolas, contando con la participación de empresarios y algunas familias de Ensenada; seguido de un festejo popular, en donde vinicultores promovían sus productos y organizaban varios concursos como el tradicional pisado de uva, bebedores de vino en bota, y de elaboración de ceviche y paella.

Esta dinámica continuó hasta 1989, año en el que la Cofradía del Vino de Baja California asume la responsabilidad de organizar lo que hoy se conoce como Fiestas de la Vendimia, abriendo paso a Provino A.C., asociación que tomó la batuta en la organización y quien ha sido responsable del crecimiento y fortalecimiento de esta importante celebración, logrando su consolidación como uno de los principales eventos enológicos del país.

Su relevancia

Estas fiestas son el escaparate para mostrar a México y al mundo una tradición de excelencia vitivinícola y gastronómica que se sigue consolidando a medida que el turismo nacional e internacional elige a Baja California como un destino enoturístico con la capacidad de hacerle vivir experiencias significativas que elos sentidos. La belleza del entorno, el talento culinario y la calidad de los vinos se conjuntan para hacer de esta región un atractivo único que cada vez se posiciona mejor en la mente de los turistas.

Las Fiestas de la Vendimia de Ensenada, tienen 31 años de tradición, sin embargo cuentan con alrededor de 50 años de historia en la región, nacen con la idea de homenajear el trabajo humano en el campo y resaltar la importancia de las actividades agrícolas relacionadas con el cultivo de la vid y la producción de vino, pero principalmente con el propósito de difundir la cultura enológica.

Distintas actividades son llevadas a cabo en varios puntos del estado, las cuales acercan a la ciudadanía y a los visitantes, con las tradiciones que enmarcan la cosecha de la vid, encontrando en el vino un actor de cohesión social, y cuyas celebraciones aportan no solo a la recreación, disfrute y desarrollo de actividades económicas, sino también a la difusión y valorización  de nuestro patrimonio  enológico, que si bien podríamos considerarlo un patrimonio “joven”, posee una indudable aportación al sentido de pertenencia, desarrollo de comunidad y a la construcción de la identidad  bajacaliforniana, que se fortalece de una industria vitivinícola cada vez más presente  a nivel nacional e internacional.

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