Puros y vinos quizá al escucharlos juntos pienses en una palabra en particular “lujo” pero por mas refinados que estos dos elementos puedan ser, es necesario hacer las elecciones correctas para destacar el sabor de ambos y evitar por el contrario que palidezcan batallando entre sí.

Puros y vinos, aprende mas sobre como maridarlos correctamente en el siguiente articulo:

Sabores dominantes en la boca

Tanto la planta de uva como la de tabaco requieren de cuidados específicos y cumplir con condiciones agronómicas particulares para que den una excelente cosecha.

A pesar de sus cualidades, ambos provocaran colisiones entre sí, si no se toman en cuenta detalles importantes.

Elaboracion de puros

Las hojas de tabaco cultivadas en diferentes regiones le imprimen al tabaco aromas, colores, fortalezas y sabores particulares, por supuesto, también influyen las variedades de semillas sembradas y el proceso de fermentación.

Debido a esto es usual que ciertos puros de la zona combinen mejor con vinos de igual procedencia.

Viñedos la redonda
Vinos mexicanos

Para ejemplificar esto, podríamos decir que los puros mexicanos irán mejor con la bebida si se ha fabricado en su territorio, aunque tampoco es una regla única.

Otro aspecto es verificar el envejecimiento o carácter añejo de los mismos, el paso del tiempo es fundamental para suavizar los sabores del puro ante la pérdida de taninos y, a la vez, otorgarle al vino un sabor más profundo haciéndolo valioso.

Equilibrio de los perfiles aromáticos

El maridaje entre puros y vinos debe ser sutil, buscando que ningún elemento pierda sus características principales.

Al momento de buscar los vinos adecuados debemos tomar en cuenta el carácter y la fuerza de ambos elementos:

Si el puro es potente, debemos acompañarlo con un vino fuerte.

Si el puro es más suave es recomendable optar por un vino tinto joven y afrutado o un vino blanco.

Las recomendaciones:

Para maridar un puro hecho a mano a partir de semillas cubanas lo más agradable al paladar sería un Chardonnay, ya sea uno joven con sabor a manzanas y limón, o uno maduro con sabor a frutas tropicales y matices de vainilla y coco; o bien, un Sauvignon Blanc que también posee una buena acidez y frescura.

Si se trata de un puro maduro y potente puedes acompañarlo con un Cabernet Sauvignon, el cual posee cuerpo, estructura y taninos fuertes; también podría ser un vino Syrah Cabernet, mezclando uvas potentes con notas a frutos negros y toques especiados, robustos e intensos, entre más joven, mejor, ya que la complejidad es mayor.

Si el comensal prefiere en cambio un destilado se le recomienda maridar el puro con un whiskey o o coñac.

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Puros y vinos, a pesar de sus cualidades provocaran colisiones entre sí, si no se toman en cuenta detalles importantes.


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